GAJES DEL OFICIO

PIBE VALDERRAMA

Para los que no sabían el pibe esta como comentarista de la emisora FUTBOL DE PRIMERA, de Miami que quizás cuenta con el mejor equipo equipo periodístico línea por línea del mundial. Nota publicada en el blog de la BBC MUNDO por el periodista Vladimir Hernández.

Personalidades. Muchas personalidades del fútbol pululan los pasillos de cada estadio en este mundial. He tenido la fortuna de poder conversar con unos y la poca fortuna de no poder con otros. Pero en esta entrada quiero compartir una de esas experiencias.

En uno de los recientes juegos que me toco cubrir, de pronto veo una melena amarilla inconfundible en el cafetín de la sala de prensa del estadio de Nuremberg. Nadie ha llevado el cabello de esta forma sino el “Pibe” Valderrama. Cuando pequeño, quizás como muchos, jugué incansables y añorados partidos de fútbol en la calle diciendo que yo era Valderrama, tratando de lejos de imitar los quiebres de cadera, las genialidades y el domino casi filosófico del juego. Cuando se es niño se puede ser quien uno quiera.

Recordando estas cosas me acerco a su mesa, quizás con el atrevimiento de quien cree conocerlo por haberlo visto tantas veces por televisión (nunca en persona) me siento a su lado y le digo (muy tímidamente ahora cuando lo veo en retrospectiva) “por favor, podría hacer unas preguntas”. “Nah”, me dice con más desgano imposible.

Me quedo en el sitio por unos segundos, para mi fueron minutos u horas, pero me recompongo, le agradezco y me voy. En ese instante empiezo a murmurar para mis adentros, a decirme que ironía que tu ídolo te haya hecho un desplante y de la forma más grosera. De repente está agotado, me digo, mientras camino para ordenar mi cabeza, de repente es un tipo así. Qué sé yo, muchas cosas pensé. Pero de pronto vuelvo a ver hacia su mesa y esta dándole una entrevista a otro periodista. La indignación que no había llegado empezó. Pienso, cavilo y decido ir por un segundo intento.

Tras responder a su interlocutor, y tomarse decenas de fotos con varios que habían descubierto su (melena) presencia, me acerco de nuevo y hago (de nuevo) la petición. “Siéntate ahí, pues”, me dice.

Hablamos por varios minutos, le pregunto de todo sobre el fútbol, el Mundial, lo que nos trajo a todos a Alemania. Termino y sucede algo que no me esperaba. La entrevista nunca se grabó. Nunca le quité el botón de pausa al grabador, y sin sonido no hay programa de radio.

Respiro, y le digo, con la mejor finta de discurso digna del propio Valderrama, “usted se va a molestar, lo sé, pero no se grabó la entrevista”. Se ríe. “Te jodiste”, me dice. Mi cara empalidece. Y de nuevo me dice, bueno dale de nuevo.

Uff.

caafeguaguau 30 aos