El Código de barras, 35 años de su creación desde su cración y no para de evolucionar

CODIGO-DE-BARRASA simple vista, no es más que una serie de líneas verticales prolijamente ordenadas; una sucesión paralela de barras negras y espacios blancos de diferente grosor. El orden de estas líneas, que en principios resulta caprichoso y aleatorio, esconde en realidad una disposición estructural que siguen fielmente parámetros específicos. Bajo ese disfraz a rayas, el código de barras guarda información: de artículos, de productos, de características, de fabricantes, de costos y valores, de fechas, de ubicación, de ventas, etc. ¿Pero cómo se accede a esa información escondida en las barras?

Hace 35 años el modesto código de barras se topó por primera vez con el lector láser. Su primer contacto se produjo a través de un paquete de chicles Juicy Fruit Wrigley de 10 unidades en un supermercado en Ohio, Estados Unidos. Por entonces, se buscaba un sistema que permitiera agilizar la lectura de los artículos en las cajas y evitar errores de digitación. Pero aquello fue sólo el principio; a partir de ese momento los lectores de códigos de barras fueron evolucionando, añadiendo funciones, ganando practicidad y mutando junto al cambiante mundo tecnológico que nos rodea. Sin embargo, la esencia de aquella relación entre las rayas verticales y el lector del código de barra permanece firme y más vigente que nunca.

Los orígenes del lector de códigos de barra pueden rastrearse hasta 1973, cuando Jerome Swartz y Sheldon Harrison fundan Symbol Technologies, empresa que se dedicaba a la venta de película maestra para imprimir códigos de barras de acuerdo con los números del Código Universal de Producto (UPC, por sus siglas en inglés). Desde la creación del lector láser, Symbol Technologies (hoy, parte de la unidad Enterprise Mobility Solutions de Motorola) ha sido referente en la industria por su innovación y desarrollo de scanners y lectores de códigos de barras en todo el mundo.

Hoy en día, el código de barras está implantado masivamente de forma global; y ni siquiera con su mayor optimismo el Dr. Swartz, inventor del lector láser que se utiliza para los códigos de barras, podría haber imaginado el gran impacto que tendría su invento en todo el mundo. Actualmente se leen más de 10 mil millones de códigos UPC por día en aplicaciones de más de 25 industrias, incluyendo bienes de consumo empaquetados, indumentaria, hardware, servicios alimenticios, asistencia médica, logística, gobierno y electrónica de alta tecnología. Incluso se está observando la aparición de códigos de barras en aplicaciones en las que hasta ahora no existían; por ejemplo, el caso de los teléfonos celulares, para controlar el equipaje en aeropuertos o recibir cupones de descuento en tiendas de venta minorista.

La importancia que reviste el lector de código de barras puede vislumbrarse si imaginamos cómo sería la vida sin ellos. ¿Cuánto tiempo más se demoraría en cajas de los supermercados si los cajeros tuvieran que ingresar manualmente cada artículo adquirido por los clientes? ¿Cómo podríamos rastrear los despachos de correo si no existiera el código de barras y el lector para rastrearlos? ¿Cuánto tiempo más se demoraría en las autopista sin un pase con código de barras que ayude a no perder tiempo en los peajes? Estas son algunas de las preguntas que surgen si pensamos en el día a día de un habitante común en cualquier lugar del mundo. En lo referente al ámbito empresarial estás preguntas se multiplican, ya que los lectores de códigos de barras son fundamentales para reconocer rápidamente un artículo en cualquier punto de la cadena logística, para realizar inventarios, para contar con información del producto y sus características asociadas, o controlar el stock, el ingreso y las ventas de cualquier artículo en todo tipo de industrias.

La función original del scanners era leer el símbolo del código de barras, decodificarlo y transmitir la información a la computadora en un formato de datos tradicional. Pero la evolución de los lectores de código de barra los ha transformado en una herramienta que supera ampliamente esa función. Con el correr de los años, los scanners ganaron portabilidad, formatos modernos y livianos, resistencia y durabilidad; y a la lectura de códigos de barras se le sumaron aplicaciones de computación móvil y comunicaciones inalámbricas, optimizando así su funcionalidad y favoreciendo las aplicaciones móviles de diversos mercados verticales. La evolución de los lectores de códigos de barra ha devenido también en nuevas tecnologías, como RFID (Identificación por Radio Frecuencia), sistema de almacenamiento y recuperación de datos remotos que usa dispositivos denominados etiquetas o tags RFID.

En el presente, el escenario mundial muestra una fuerte tendencia hacia la empresa móvil, caracterizada por empleados en movimiento que necesitan estar conectados permanentemente y contar con acceso a las aplicaciones e informaciones de la empresa en todo momento. Dentro del esquema de la empresa móvil, los lectores de códigos de barras y la tecnología RFID cumplen un rol fundamental, permitiendo administrar la logística de las industrias en producción, almacenaje, ventas, distribución y control de stock con una movilidad y eficiencia única. Día a día los lectores de códigos de barra ganan espacio en las actividades diarias en las empresas y se consolidan como una herramienta estratégica, gracias a las capacidades conseguidas en sus 35 años de evolución constante.

Para más información sobre el aniversario del Lector de Código de Barras, visite: http://www.motorola.com/35yearsofscanning

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